Financiar a los clientes

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Financiar a los clientes

Y de la colección “101 maneras de ponerte de a pechito con tu cliente” hoy traemos para ti: Financiar a los clientes.

De entre las 101 maneras que uno tiene para ponerse “de a pechito” con sus clientes, una de las peores es, sin duda, el no cobrar cuando se debe.

¡Virgencita, que ya deposite el cliente!

Si tú eres de los que constantemente sufren, y noche a noche le pide a la virgencita “¡que ya deposite el cliente!“, déjame decirte que no estás solo, por si eso te sirve de consuelo. Bueno, la verdad no, no sirve de consuelo en absoluto. Es una triste realidad de nuestra industria.

Podemos no tener estándares para conocer parámetros y niveles de calidad de producción, ni para sueldos ni tarifas de los proveedores, pero ¿qué tal para financiarle los proyectos a los clientes? Ahí sí que tenemos estándares muy claros y establecidos:

  • Pronto pago: en un promedio de entre 5 y 15 días posteriores a la entrega de la factura.
  • Pago a 30, 60, 90 o incluso 120, o hasta más, días hábiles posteriores a la entrega de la factura.
  • El pago sale cuando nos pague a nosotros el cliente.

¿Pago de anticipo? ¿Pago al “corte”? Eso ya no existe. ¿O sí?

Una vez que saliste con vida del rodaje de 22hrs seguidas, sin corte a comer ni pago de horas extras, viene la verdadera pesadilla… ¿Cómo? ¿Aún hay más? Sí, y se llama: Cobranza

Manda tu factura.

Ahora, mandar la factura es una cosa, que te reciban la factura, es otra completamente distinta. Por que además, antes de aceptarte la factura, ahora te suelen pedir ciertos documentos, como por ejemplo una Carta de Cumplimiento de Obligaciones, del SAT, entre otras curiosidades.

Entonces, súmale otra semana, o tal vez dos, en lo que los productores hacen su cierre total de proyecto y te indican que ya puedes enviar tu factura. Pero, ¿qué crees? Que “sólo aceptamos las facturas los jueves entre las 12 y la 1 de la tarde”. Ah pues entonces ya se te fue una semana más, porque resulta que hoy es viernes.

Si bien te va, y te avisaron bien sobre los datos que debe incluir la factura, como los datos fiscales del cliente, o como el concepto que debes utilizar o definir, chance y te reciben la factura a la primera. Si por el contrario, la factura no es correcta y no la reciben como válida, nadie te va a avisar. Súmale otras dos semanas en lo que te acuerdas que tienes ese pendiente y marcas para verificarlo, y entonces así te enteras de que tienes que cancelar la factura anterior y emitir una nueva.

“Jinetear el dinero”: El verdadero negocio.

La física no miente: “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma“. Así es que desde el momento en que sucede la primer junta creativa o de producción para un nuevo proyecto, y de ahí en adelante, hasta llegar al día de producción, ya hay dinero de por medio, y no es poco, es mucho dinero.

El dinero sale de su estado de reposo y comienza a fluir de un lado a otro, poco a poco, para hacer que los sueños de nuestros clientes (y del consumidor final) se hagan realidad en la pantalla. En pocas palabras, el dinero ya está ahí, sobre la mesa.

El hecho de que tú o yo, o todos, no cobremos anticipadamente o al concluir el servicio, significa que nuestro dinero lo tiene alguien más, nos lo guarda pacientemente un “cochinito” (me refiero a la alcancía, no sean malpensados).

Ese “cochinito”, si es inteligente, lo deposita en una cuenta bancaria de inversión, o en un nuevo negocio, que le entregará, con el paso del tiempo, dinero adicional. Lo puedes ver como el pago extra o la comisión que recibe el “cochinito” por guardarte tu dinero, cosa que por supuesto en ningún momento te preguntó si querías que hiciera.

A esto que hace el “cochinito” constantemente, con todos y cada uno de los proveedores, de todos y cada uno de los proyectos, se le llama “Jinetear” el dinero.

Y para cuando, por fin, el dinero llegue a tus manos, ese dinero ya no vale lo mismo que cuando originalmente se te ofreció a cambio de tus servicios (léase la segunda definición sobre “inflación” que aparece en la imagen siguiente), es decir, tu cliente le restó valor a tu dinero para otorgárselo al suyo.

¿Es esto una actividad legal?

Perfectamente, a este tipo de acciones que son recurrentes, y que son llevadas a cabo bajo un método claramente identificado, dentro de una organización que opera para ello, yo las llamaría abuso de confianza”.

Lamentablemente, mientras todos sigamos aceptando esta actividad, aún sabiendo lo que significa, entonces no es un “abuso de confianza” como tal. Somos cómplices y facilitadores de estos “negocios”.

¿Qué nos corresponde a nosotros?

Prestar servicios de producción audiovisual especializados, como sonidistas, productores, directores, guionistas, músicos, actores, editores, staff, etc., es nuestro negocio, es lo que sabemos y podemos hacer.

Prestar dinero no lo es, ese es negocio de, por ejemplo, los bancos, y en México hay muchos, dispuestos a prestar dinero, mucho dinero.

Cambiemos todo aquello que no nos sirve.

Seguro has escuchado el dicho “Al cliente, lo que pide”. Pues creo que es momento de cambiar ese dicho por “Al cliente, lo que pague, y solo si lo paga”. Y si no tiene para pagar, pues ¡que le pida al banco!

 

 

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