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No le dieron llamado al Sonidista

No le dieron llamado al Sonidista

 

Te has preguntado últimamente ¿por qué no le dieron llamado al sonidista? ¿Las producciones están grabando sonido directo? Si no hay Sonidista, ¿quién está grabando el sonido directo? ¿Por qué la “serie” se escucha tan mal?

 

¿Qué pasa en la industria últimamente?

 

El mundo audiovisual cambia constantemente, y en buena medida estos cambios han surgido porque los costos de los servicios y los productos tienden a bajar conforme pasa el tiempo. Se ha vuelto tendencia el hecho de que, para bajar costos y mejorar ganancias, o para al menos salir tablas, los clientes comienzan a tratar de prescindir de los servicios de sus proveedores habituales, buscando resolver sus necesidades mediante el uso de sus propios recursos humanos y técnicos.

 

Así como las agencias de publicidad tienden a no buscar los servicios de las casas productoras, las casas productoras tienden a no buscar los servicios de sus distintos proveedores; y es así como estas largas cadenas de suministro se van reduciendo drásticamente a tal grado en que, efectivamente, los costos disminuyen muchísimo, pero también la calidad de los productos finales se degrada en la misma, o incluso mayor, proporción.

 

Así nos pasa a los sonidistas hoy en día, muchos productores optan por prescindir de nuestros servicios intentando resolverlo de maneras un tanto extrañas e incomprensibles.

 

Pretextos para no contratar un Sonidista

 

Pretextos para no contratar un Sonidista para la producción, hay muchos, y muy creativos y originales. Seguro te resultará familiar alguna de las siguientes situaciones:

1. El productor se acordó que tiene por ahí un lavalier marca “Master” que se compró en un ofertón en alguna de las tienditas de Bolívar, en el centro.

2. El fotógrafo se acordó que cuando compró su Canon 5D en B&H venía en paquete con una Tascam DR100, y le dijo a la producción que con eso sería suficiente.

3. El asistente de producción dijo “No hay falla, yo le sé al Boom; nomás es cosa de aguantar chido cargándolo, y ya”.

4. El director tiene un amigo que es músico y le presta su Tascam para que lo grabe él mismo.

5. El cliente dijo “¿No tiene un micrófono la cámara? Con ese grabas el sonido, ¿no?”

6. El productor ejecutivo salió con que “Tengo un proveedor que me ofrece Videoassist, Data, Sonido Directo y me lustra los zapatos por mucho menos”.

7. Todos dicen “¡Se arregla en post!”

¿Qué gana la producción por no llevar un Sonidista al llamado?

 

Lo que generalmente se busca es de ahorrar dinero a toda costa, y para ello, básicamente se van a quitar de encima el pagar un sueldo, rentar equipo especializado, brindarle el servicio de alimentación a esa persona o incluso su lugar en un vehículo de transportación de personal, solo por mencionar algunas cosas.

¿Cuánto es lo que realmente se están ahorrando? Vamos a ponerle números aproximados a un promedio, y asumamos que la producción, relativamente mediana en cuanto a presupuesto, se lleva a cabo en la misma ciudad en que radica todo el crew:

  • Sueldo del Sonidista por día $3,000.- pesos
  • Renta de equipo por día $3,000.- pesos
  • Alimentación por día $300.- pesos
  • Transportación $300.- pesos
  • El seguro de producción para el Sonidista $200.- pesos

Digamos que en total podría tratarse de un ahorro de aproximadamente unos $6,800.- pesos por cada día de producción. Eso es lo que “ganan”.

 

¿Qué pierde la producción por no llevar un Sonidista al llamado?

 

¿Por dónde empezar?..

 

  1. Personal experto en la materia: No hay peor error que delegar una responsabilidad a una persona que no cumple o no cubre con los mínimos requisitos para asumirla. Y si es así, el costo de que la calidad de las grabaciones no sea la adecuada, más el tiempo que pudiera hacer perder a todo el crew al tratar de hacer las cosas una y otra vez, hasta que le salgan bien, puede ser muy alto.
  2. Equipo especializado: No menos importante es intentar realizar una actividad sin las herramientas necesarias, diseñadas especialmente para ello. Hoy en día no hay pretextos, las herramientas (equipos) son cada vez más accesibles, y ofrecen excelente soluciones para quienes las necesitan. 
  3. Propuesta técnica y creativa: Un Sonidista audiovisual, además de ser un técnico en audio, requiere también otros conocimientos de carácter creativo, dado que desde el set de producción ya puede ir definiendo un montaje sonoro previo; y no solo eso, sino que su capacidad técnica permite identificar los límites y oportunidades de dichos planteamientos y necesidades.
  4. Visión: Si no tienes a la persona que entienda de qué va tu producción, qué tipo de proyecto es, el planteamiento creativo e incluso los entregables que deberá proporcionar a la postproducción, y solo por mencionar algunas cosas, definitivamente no vas por buen camino.
  5. Responsabilidad: Hay un objetivo claro, y es entregar grabaciones de audio de calidad, realizadas en el set de producción, que satisfagan las necesidades y requerimientos del producto audiovisual. ¿A quién se le delega este trabajo? ¿Quién realmente se hará responsable del sonido grabado, y de las consecuencias que ello conlleva?
  6. Servicio: No hay nada mejor que tener un proveedor de servicio especializado con la experiencia, el trato y la calidad de trabajo que se espera, y que se encargue de asumir esas responsabilidades mientras cada quién hace lo que le toca.
  7. Presupuesto: ¿Cuánto cuesta resarcir el daño? En el mejor de los casos, sólamente considerando restauración, regrabación, llamado del talento y hora de estudio para “retake”, mezcla, etc., podría costar aproximadamente unos $10,000 pesos; y como dicen por ahí, “lo que mal empieza mal acaba”, porque en muchas ocasiones el resultado difícilmente convence. Y todo eso en el mejor de los casos, insisto, porque en el peor de los casos puede llegar a perderse la producción completa; ese cálculo hasta me da miedo, prefiero no hacerlo jajaja.   
  8. Calidad del producto final: Y está claro que, al tratarse de una producción Audiovisual, el producto final termina siendo un producto incompleto o mal hecho. “Un buen video sin un buen audio, no es un buen video”.

 

Conclusión…

 

Tan malo es NO darle llamado a un Sonidista, como el darle llamado a un MAL Sonidista.

Amigo PRODUCTOR, piensa bien lo que puede pasar la próxima vez que tengas un proyecto y quieras ahorrarte el costo de algunos de tus proveedores; pudiera no ser una buena jugada.

Amigo SONIDISTA, piensa bien lo que puede pasar la próxima vez que tengas un proyecto y no cubras los requisitos mínimos para dar el servicio que se espera; pudiera también ser una mala jugada.

Recuerda que cuando uno pierde, indirectamente perdemos todos.

***Gracias Juan Pablo Meza, Arturo Mares y Daniel Paredes por la información que me compartieron para la elaboración del contenido de este post.***

 

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